Textos




2018 Bentivegna, Diego (Op. Cit.)
2017 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2016 Silvestri, Carlos
2015 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2015 Milano Questa, Naranja (Mansilla)
2015 Iglesias, Claudio (Baltasara)
2015 Gainza, María (La Maison Rouge)
2014 Shulman, Liv (Diario El Flasherito)
2014 Schevach, Gabriela (Rev)
2013 Cippolini, Rafael (Revista Ñ)
2012 Zuluaga, Natalia (CIFO)
2012 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2012 Katzenstein, Inés (Pul)
2012 Fuentes Guaza, Luisa (CIFO)
2011 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2011 Fernández Irusta, Diana (La Nación/Revista)
2010 Fuentes Guaza, Luisa (Index Box)
2009 Rubio, Marisa (Página12/Radar FAN)
2009 Iglesias, Claudio (CCEBA Texto curatorial)
2009 Iglesias, Claudio (CCEBA Catálogo)
2009 García Navarro, Santiago (Revista Exit)
2008 Villa, Javier (La Nacion/ADN Cultura)
2008 San Martín, Raquel (La Nación/Cultura)
2008 Lebenglik, Fabián (Página12)
2008 Iglesias, Claudio (La Nación/Cultura)
Marisas en acción
Una manera diferente de pensar qué es un artista, qué es una obra y qué es un sujeto

Inés Katzenstein
Revista Pul, diciembre de 2012

(Versión PDF)


El proyecto más reciente y central de Marisa ocupa todo su tiempo y consiste en la fragmentación de su propia vida en distintas vidas. El álter ego de Marisa que lleva a cabo esta fragmentación es un personaje denominado Naranja M. Q.*, de profesión actriz, quien desarrolla una teoría sobre la actuación que consiste en la concepción de cada momento de la vida cotidiana como una “teatralización”. Para desarrollar esta teoría, Naranja creó distintos personajes que actúan y operan en el mundo real infiltrándose con un punto de involucramiento en la realidad y en la vida de la artista que roza la esquizofrenia. A ver si se entiende: Marisa creó a Naranja, que a su vez se desdobla en múltiples “otras” que operan en la vida de la ciudad como personajes comunes y corrientes, con sus identidades, pero también, obviamente, con sus economías, sus gastos y sus relaciones personales. Si el proyecto se conecta con una larga historia de experimentos de multiplicación del yo –los más famosos, quizás, son los heterónimos de Pessoa y los miles de disfraces de Sherman-, la apuesta de Rubio tiene la particularidad de la determinación: ella lleva adelante sus personajes a un punto de realismo tal que la multiplicación bordea peligrosamente… ¡la estafa!

Los personajes más evolucionados de Naranja M. Q. Son dos: una profesora de pintura de mandalas y una chica que está abocada a un intenso tratamiento psicoanalítico y está empezando una carrera de cantante pop (a quienes dejaremos en el anonimato). “Las palabras que describen mi trabajo actualmente son ‘nómada’ e ‘infiltración’ –señala Marisa-. No sólo soy nómada en cuanto a los lugares físicos donde vivo y trabajo, sino que también lo soy en cuanto a las identidades mediante los cuales lo hago. El método con el que opero a partir de estos personajes es la infiltración. En este sentido, mi interés fundamental es el de interactuar con distintos circuitos o dimensiones dentro de la realidad, mediante perfiles diseñados para cada caso, y que esa interacción sea autosustentable e independiente una de otra”. En este sentido, hay dos puntos que demuestran la radicalidad del proyecto: por un lado, que la actividad profesional de uno de sus personajes sostiene económicamente a la propia Marisa Rubio, por otro, el nivel de exposición e implicancia afectiva a que se exponen sus personajes.

Como en Second Life pero de carne y hueso, Marisa se desdobla, juega a otros que son ella y no lo son, se entrega a sus personajes y a sus relaciones, estableciendo vínculos con cosas, ideas y personas en un juego de radical performance vital.

Después de ganar el primer premio del Salón Nacional de Rosario, Castagnino-Macro y una beca del Fondo Nacional de las Artes, en 2011, este año Marisa ganó el Grants & Commissions Program del CIFO, en Miami, y expuso allí por primera vez su trabajo. La forma de dar a conocer su obra es, para Rubio, todavía un problema: mostrar demasiado, se entiende, sería denunciar sus falsas identidades y romper el juego. Así que todavía sus muestras son parciales, difíciles, encapsuladas y medio crípticas, como sus mundos y sus relaciones. Sin embargo, lo que muestra, aunque fragmentario, es ultra potente: casi me animaría a decir que el video de Naranja M. Q. actuando en un reality de la tevé local como esposa despechada era la obra que se veía más fresca y osada de las cientos de obras de artistas jóvenes locales que se mostraron en la polémica muestra Nuevas Tendencias del Museo de Arte Moderno de la Ciudad durante los últimos meses. Esperamos ver más del proyecto, pronto.