Textos




2018 Bentivegna, Diego (Op. Cit.)
2017 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2016 Silvestri, Carlos
2015 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2015 Milano Questa, Naranja (Mansilla)
2015 Iglesias, Claudio (Baltasara)
2015 Gainza, María (La Maison Rouge)
2014 Shulman, Liv (Diario El Flasherito)
2014 Schevach, Gabriela (Rev)
2013 Cippolini, Rafael (Revista Ñ)
2012 Zuluaga, Natalia (CIFO)
2012 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2012 Katzenstein, Inés (Pul)
2012 Fuentes Guaza, Luisa (CIFO)
2011 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2011 Fernández Irusta, Diana (La Nación/Revista)
2010 Fuentes Guaza, Luisa (Index Box)
2009 Rubio, Marisa (Página12/Radar FAN)
2009 Iglesias, Claudio (CCEBA Texto curatorial)
2009 Iglesias, Claudio (CCEBA Catálogo)
2009 García Navarro, Santiago (Revista Exit)
2008 Villa, Javier (La Nacion/ADN Cultura)
2008 San Martín, Raquel (La Nación/Cultura)
2008 Lebenglik, Fabián (Página12)
2008 Iglesias, Claudio (La Nación/Cultura)
Marisa Rubio, de la acción al archivo
Documentos y herramientas de una acción artística

Claudio IglesiasTexto curatorial de la muestra “Investigación/Infraestructura”, abril de 2009




El 29 de noviembre de 2007, 150 habitantes del pueblo de Quehué (ubicado a 75 kms de Santa Rosa, La Pampa) recibieron otras tantas cartas de un remitente misterioso: Marisa Rubio, con domicilio en Buenos Aires. El tono de los textos variaba: cartas personales, promociones, ofertas de suscripción a la revista Nuevo Turismo, misivas legales, etcétera. En consonancia, la identidad jurídica del remitente contrastaba con la diversidad de personajes que encarnaba en cada una de las cartas: la firmante se presentaba a la vez como una artista plástica hija de aristócratas, como hija no reconocida de uno de los lugareños o como directora de una editorial de temas culturales. Quehué es, antes que nada, un envío masivo de cartas, en una definición aproximativa y abarcadora de los procesos complejos de investigación, acción y registro involucrados en el proyecto.

La diversidad de estos procesos se ve en las cartas mismas: la confluencia entre los datos personales de los habitantes de un pueblo (los destinatarios), la persistencia de un nombre propio que recibe distintos tratamientos ficcionales (la remitente) y el despliegue narrativo de los mensajes sobre un amplio abanico de modalidades y recursos lingüísticos y visuales habla de una mezcla de datos auténticos y apócrifos y depende, en el nivel de la heurística del proyecto, de una colindancia más sutil y más profunda entre desarrollo ficcional e investigación demográfica.

Instrumentado como una compleja acción artística, Quehué partió de una cuidadosa elección de la población a abordar: un pueblo de menos de 500 habitantes (alrededor del treinta por ciento recibió carta de la artista), con una actividad local representativa (la caza mayor) y un grado de alfabetización tal que hiciera viable la comunicación escrita. La primera dificultad consistió en la obtención de los domicilios y los nombres de los destinatarios, y fue superada mediante la implementación de una revista (Nuevo Turismo), una nutrida cohorte de heterónimos y una negociación muy tediosa con las autoridades locales. Una vez obtenidos los datos, Rubio los analizó con vistas a establecer parentescos y relaciones, leyendo la vida del pueblo como una red social. Esto redundó en el alto nivel de conocimiento sobre los destinatarios que muestra la autora de las cartas, conocimiento empleado para suscitar reacciones disímiles, susceptibles de concatenarse, potenciarse o anularse entre sí. La revista Nuevo Turismo, que dedicó un número al pueblo y eligió a la Reina de la Caza, fue a la vez el instrumento ideal para agenciar datos de todo tipo sobre la localidad y sus particularidades culturales, económicas y folclóricas (funcionando, en cierta medida, como una reproducción en miniatura de todo el proyecto).

Quehué no tardó en llamar la atención de la comunidad del arte contemporáneo. Tras un extenso artículo aparecido en La Nación, el proyecto fue seleccionado para la edición 2008 del premio arteBA-Petrobrás, donde obtuvo el segundo premio. Sin embargo, el tipo de concepción y desarrollo del proyecto lo hace refractario a la actualidad del circuito artístico local, en términos de agenda y de formatos; y la duda no es sobre cómo exhibir un corpus de datos relativamente extenso, compuesto en gran medida de textos a partir de los cuales se desarrolla una historia múltiple y con finales abiertos, sino si vale la pena incluso pensar en exhibirlo.

La presente edición en formato web responde a dos de las dificultades centrales que enfrentan los trabajos artísticos centrados en procesos de investigación: la primera es sobre el medio comunicativo que resulta más apto para presentarlo, con independencia de la posibilidad de generar (o no) exhibiciones con material de archivo; la segunda es una inquietud más profunda sobre el destino que toca a un proyecto artístico autofinanciado e independiente por fuera de los vínculos ocasionales con instituciones y espacios de arte. Frente a ambas preocupaciones, la web se ofrece como un terreno que garantiza la comunicabilidad de los procesos de creación y registro (en función de la integración de distintos tipos de datos que permite) y a la vez su no-volatilidad en el tiempo (en función de su almacenamiento organizado y exhaustivo).

El archivo del proyecto consta de distintos materiales, organizados en estructuras. La arquitectura elemental de la información la proveen el mapa de Quehué (que compila información general relacionada con el pueblo, incluidos algunos acontecimientos previos y posteriores a la llegada de las cartas) y el mapa de parentescos (que cruza un padrón electoral incompleto con datos obtenidos en búsquedas online sobre individuos puntuales y establece las relaciones personales entre los habitantes del pueblo). Tanto el mapa como el plano localizan la información y proveen una interface para acceder a datos que pueden ser recurridos por separado, en tres diferentes abstracciones: archivo(con la información relacionada con el Club de Caza, la fiesta de la Caza Mayor y Menor, la Policía de Quehué, la Municipalidad, etcétera.), procesos (que recortan la intervención material de la artista, a través de las cartas, la elección de la Reina de la Caza, la editorial Puna, la revista Nuevo Turismo y un censo que se pretendía realizar a la comunidad); y registros, que contienen fotos, videos y grabaciones a modo de adenda y ofrecen una documentación acotada de las reacciones de los habitantes que participaron de la obra, en la medida en que fue posible dar cuenta de ellas.