Textos




2018 Bentivegna, Diego (Op. Cit.)
2017 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2016 Silvestri, Carlos
2015 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2015 Milano Questa, Naranja (Mansilla)
2015 Iglesias, Claudio (Baltasara)
2015 Gainza, María (La Maison Rouge)
2014 Shulman, Liv (Diario El Flasherito)
2014 Schevach, Gabriela (Rev)
2013 Cippolini, Rafael (Revista Ñ)
2012 Zuluaga, Natalia (CIFO)
2012 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2012 Katzenstein, Inés (Pul)
2012 Fuentes Guaza, Luisa (CIFO)
2011 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2011 Fernández Irusta, Diana (La Nación/Revista)
2010 Fuentes Guaza, Luisa (Index Box)
2009 Rubio, Marisa (Página12/Radar FAN)
2009 Iglesias, Claudio (CCEBA Texto curatorial)
2009 Iglesias, Claudio (CCEBA Catálogo)
2009 García Navarro, Santiago (Revista Exit)
2008 Villa, Javier (La Nacion/ADN Cultura)
2008 San Martín, Raquel (La Nación/Cultura)
2008 Lebenglik, Fabián (Página12)
2008 Iglesias, Claudio (La Nación/Cultura)
El arte de la buena combinación
Más ordenada en su propuesta, la feria da importancia a la pintura

Raquel San Martín
La Nación/Cultura, mayo de 2008

(Versión web)


A un lado del pasillo, el stand de Laura Haber expone obras de los maestros del arte concreto Raúl Lozza, Carmelo Arden Quin y Martín Blaszko, de Enio Iommi y de Adolfo Nigro. Sólo cruzando el pasillo, en un stand de similares dimensiones, 713 Arte contemporáneo exhibe sus apuestas por artistas que vienen: las fotografías digitales de Alejandro Tosso, la combinación de pintura y video de Florencia Levy, y los roces entre arquitectura y pintura de Leila Tschopp, entre otros.

Esa convivencia equilibrada y natural del arte moderno, el contemporáneo y el emergente, en stands contiguos, es una de las novedades que, según varios galeristas y asistentes, marca la edición de este año de arteBA, la feria de arte contemporáneo que hoy comienza a transitar sus días de mayor afluencia de público.

Ayer, el acontecimiento fue la entrega del Premio arteBA-Petrobras. El rosarino Mauro Guzmán ganó el primer premio adquisición ($ 30.000) con Autocine Guzmán , en el que recrea un autocine con versiones clase B de escenas románticas del cine argentino. El segundo premio, de $ 10.000, fue para Marisa Rubio, con su obra Quehué. Entre más de 400 propuestas, se eligieron ocho que recibieron subsidios para la puesta en escena de las obras en la feria. Como novedad, la obra ganadora del primer premio estará en comodato por dos años en el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa, de Córdoba.

Cuando se termina de recorrer arteBA -aunque las 81 galerías y los espacios de exposición demandan quizá más de una visita-, queda la sensación de haber estado en una muestra mejor organizada, más compacta, más amable para recorrer, en la que la pintura vuelve a tener un lugar central.

"La feria está creciendo; está más grande y bien organizada, con una buena mezcla de más jóvenes y contemporáneos, modernos y consagrados", evaluó Aníbal Jozami, coleccionista y rector de la Universidad de Tres de Febrero. "Y hay mucha pintura en los artistas jóvenes, lo que marca la vuelta de la pintura", sintetizó.

Con él coincidió Julia Grosso, de la galería 713 Arte contemporáneo. "Hay más pintura, pero también un ordenamiento más claro de las galerías, con espacios más modulados, de tal modo que no son tan diferentes unos de otros", opinó.

En Rubbers, las paredes negras y la iluminación teatral acompañan un recorrido por hitos del arte argentino del siglo XX: Pettoruti, Xul Solar, Antonio Seguí, Luis Felipe Noé. Mientras tanto, en Appetite, vidriera para el arte emergente, una tabla de planchar, un parlante, un animal de peluche amarillo, modificados y hechos obra, ocupan el espacio y casi dialogan entre sí.

"Antes, el arte «raro» estaba apartado y concentrado en algunos lugares de la feria; hoy se equilibró esa distribución", reflexionó una galerista, y señaló que ese equilibrio puede trasladarse a las ventas: en una de las galerías más importantes de arte contemporáneo, dijo, casi todo lo colgado estaba vendido antes de la apertura.

La feria tiene lugar para casi todo: negociaciones entre encargados de stands y posibles compradores ("Yo me llevaría éste: la familia del artista lo guardó hasta ahora"); encuentros entre visitantes y artistas que explican sus propias obras; tantos diálogos en inglés, francés y portugués como en español, en sus variantes regionales.

Permite ver a un hombre joven y orgulloso mostrar a un amigo el cuadro impactante del colombiano Walbert Pérez que acaba de comprarse en el stand de Dharma. O escuchar a un nene de anteojos que corre al grito de: "¡Mirá, papá, otra obra que se mueve!", y señala la instalación del peruano José Carlos Martinat, que en el espacio de Leme muestra unas maderas colgadas que cada tanto modifican su posición y golpean estentóreamente sobre la pared, el único sonido regular que se impone por sobre las conversaciones en el amplio espacio de la Rural.