Textos




2018 Bentivegna, Diego (Op. Cit.)
2017 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2016 Silvestri, Carlos
2015 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2015 Milano Questa, Naranja (Mansilla)
2015 Iglesias, Claudio (Baltasara)
2015 Gainza, María (La Maison Rouge)
2014 Shulman, Liv (Diario El Flasherito)
2014 Schevach, Gabriela (Rev)
2013 Cippolini, Rafael (Revista Ñ)
2012 Zuluaga, Natalia (CIFO)
2012 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2012 Katzenstein, Inés (Pul)
2012 Fuentes Guaza, Luisa (CIFO)
2011 Vignoli, Beatriz (Página12/Rosario)
2011 Fernández Irusta, Diana (La Nación/Revista)
2010 Fuentes Guaza, Luisa (Index Box)
2009 Rubio, Marisa (Página12/Radar FAN)
2009 Iglesias, Claudio (CCEBA Texto curatorial)
2009 Iglesias, Claudio (CCEBA Catálogo)
2009 García Navarro, Santiago (Revista Exit)
2008 Villa, Javier (La Nacion/ADN Cultura)
2008 San Martín, Raquel (La Nación/Cultura)
2008 Lebenglik, Fabián (Página12)
2008 Iglesias, Claudio (La Nación/Cultura)
Estudios de la materia, Investigación/Infraestructura 

Santiago García Navarro
Revista Exit, junio de 2009

(Versión web)


El contraste es tajante: las obras de Estados de la materia tienden a la madurez y la retracción; las de Investigación/Infraestructura son parlantes, consisten en tramas discursivas -de soporte visual, audiovisual, editorial, etc.- que incitan a la réplica y a la proliferación. Las primeras remiten, como momento de emergencia simbólica, a los años 90 (aunque ninguna esté datada en ese período); las segundas son efecto de la década que estamos viviendo. Estados de la materia (EM), comisariada por Mercedes Casanegra, e Investigación/Infraestructura (I/I), comisariada por Claudio Iglesias, parecen plantear, a la luz de la historia del arte argentino reciente, el antagonismo de dos paradigmas.

"Anónimos" (1998-2001), de Víctor Grippo, cumple en EM una función de "mundo conceptual", afirma Casanegra. Se trata de la última obra de Grippo, y en su momento sorprendió por el corte iconográfico -y, sobre todo, anímico- que provocaba respecto de la producción anterior del artista. En el extremo opuesto a las alquimias del autor, estos "dones de una misma nada" no eran ni transmutaciones conceptuales ni fuerzas orgánicas en expansión, sino algo -hombre, espíritu, lo que fuese- disminuido.

Esta obra, junto con las de Elba Bairon, Miguel Harte, Leo Battistelli y Adriana Pastorini, "se manifiestan -dice la comisaria- por medio de una materialidad que permite formular una analogía que ampliaría el concepto de material artístico hacia el de materia, más cercano a la física". A lo que se sumaría la idea de que el cambio de esa materialidad podría estar indicando un cambio ontológico.

Mientras la hipótesis no supera este estado embrionario, el corpus elegido habla por otras vías: las obras de Bairon, Harte y Pastorini están asociadas a la estética de Rojas (la de Battistelli, un poco más reciente, se liga al resto por afinidad), y en este sentido comparten posiciones básicas: un modo de presentación del cuerpo como materia inconsciente, insondable y metamórfica, y una concepción del arte como práctica antidiscursiva. La idea de cuerpo que subyace aquí, y que EM parecería subrayar en su situación de transitoriedad y de pasaje, está ligada a formas "regresivas", por cuanto, lejos de intentar desmontar el modelo plástico tradicional, vuelven a aludirlo: la obra de Battistelli remite al mural, al de Harte al cuadro, las de Pastorini y Bairon a la mímesis, y , en general, la "transformación ontológica" se encuadra en los límites del cubo blanco. lo cual refiere, ante todo, a una constante clasicista del arte argentino.

Pero frente al posicionamiento donde lo que acontece en la obra acontece exclusivamente en el nivel de la materia y, por tanto, no hay discurso ni contexto posible, o no los hay en un sentido público, surgen los proyectos de I/I como exponentes de un marcado giro contextual. Escribe Iglesias: "Investigación artística, textos de artistas, curadurías y archivos proyectados por artistas. El arte parece cada vez más deudor de la producción de análisis. Desde el DIN A4 que acompaña la mayoría de las exhibiciones que visitamos hasta las clínicas, las residencias y demás instancias de discurso sobre las obras, la práctica artística hoy en día se verbaliza más que en ningún otro momento de su historia".

Efectivamente, en el arte hay una tendencia mundial que participa de ese ascenso imparable de las "habladurías" a las que, siguiendo una expresión de Heidegger, se refiere Virno para describir el elemento conversacional inherente a los modos inmateriales del trabajo/producción contemporáneos. En el arte argentino, esa tendencia venía configurándose en paralelo a la estética de Rojas, y encuentra antecedentes remotos como Tucumán Arde (1968), verdadero sistema archivístico investigativo y dispositivo multidisciplinar donde la discursividad es la clave de una acción política.

En I/I se exponen cinco proyectos: el video B, de Leticia El Halli Obeid, transcreación (el término es benjaminiano) del Libro de los pasajes en una París recorrida cámara en mano por la artista; Loreno el Magnífico de Mariana Robles, nombre de un personaje de ficción que diseña un archivo donde se consignan fenómenos físicos, culturales, etc., de liviandad extrema: la instalación Desclasificación de los expedientes secretos de Laboratorios Baigorria S.A., de Verónica Gómez, despliegue de documentos de variada índole sobre la historia de una institución ficticia; Actividad de uso, de Pablo Accinelli y Leandro Tartaglia, conjunto de estrategias de interpretación-activación de obras de artistas contemporáneos más allá de la visibilidad efímera que el circuito de renovación-obsolescencia acelerada les garantiza; y Quehué, de Marisa Rubio, análisis sociológico ficticio de la vida de los habitantes de un pequeño pueblo pampeano

En todos ellos hay un vínculo directo con la literatura, tal vez todavía màs que con el arte. El gusto por la ciencia de fantasía, por el absurdo cotidiano, por el inverosímil que juega a ser verosímil, por el valor retórico y el poder creador de la palabra, por la puesta en escena de las tecnologías del pasado y por la activación de un pasado afectivo (familiar, social, artístico), incluso por la miniatura, remiten de inmediato a Perec, a César Aira, a Diego Vecchio, a Juan Valentini. Por otra parte, lo desplazado de su lugar (Loreno es un "clon de lorenzo"), los procedimientos de engaño (Quehué), o complicidad (Baigorria), hablan de la necesidad de establecer nuevos vínculos en todas las direcciones de encuentro con el mundo.

En la brecha entre lo discursivo y lo antidiscursivo, entre la exhibición y la inserción en/definición de circuitos sociales, entre la obra y el proyecto, es sugerente que Actividad de uso consista en un ensayo sistemático por crear herramientas para ver y divulgar un aprender a ver: "el problema que se nos presenta -dicen los artistas- tiene que ver con una falta de textos en relación al ejercicio de la mirada, al enfrentamiento del ojo como base para encarar un pensamiento, una charla, una hipótesis, un texto sobre una obra". Puesto que lo que proponen es una infraestructura editorial/herramienta textual destinada a un ojo atento, a lo que se apunta es a una relación no binaria, no antagónica, entre objeto visual, circulación y discurso. Surge, en contrapartida, una modalidad de intervención que, abordando la obra, proyecta un circuito de intercambios bastante más concretos o, por lo menos, posibles.